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Boletín Nº: 2 - 24 de Octubre del 2002 |
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Un
salto paradigmático: de la red PsicoNeuroInmunoEndocrina al modelo
biocognitivo de la salud por
el Dr. Jorge Santiago (*)
La
red PsicoNeuroInmunoEndocrinològica. La
influencia de los pensamientos y emociones en la fisiología del organismo y el
papel del estrés en la salud y la enfermedad está sustentada en la existencia
de la Red Psiconeuroinmunoendócrina. En
ella, la Actividad Mental influye en los niveles Nervioso, Inmune y Endócrino a
través de la liberación de moléculas de comunicación con actividad
multidireccional.
La neurocientífica Candace Pert llama la atención sobre los péptidos de las emociones y propone que la mente se encuentra en todo el cuerpo. Señala que el cuerpo es inseparable de la mente, los neuropéptidos y sus receptores están en el cuerpo y la mente está en el cuerpo. Es una red con el sistema nervioso, hormonal, gastrointestinal e inmune para comunicarse entre ellos vía péptidos o receptores específicos de los péptidos (Pert 1997).
La
concepción de Red Psiconeuroinmunoendócrina (Red PNIE) se origina en la década
de los 80 cuando investigadores interdisciplinarios demuestran la existencia de
múltiples vías de comunicación entre los sistemas nervioso, endócrino e
inmune, (Besedovsky 1985, Felten 1985, O´dorisio 1985, Hall 1985, Pert 1985,
Blalock 1985).
Ya en las décadas del 60 Solomon y Amkraut (Solomon 1964ª, 1964b, 1965) y del
70 Ader y Cohen (Ader 1975), Besedovsky (1977) dieron los primeros pasos en los
descubrimientos de las relaciones Mente-Cuerpo.
Según
el neurocientífico Francisco Varela y el inmunólogo Antonio Coutinho el
sistema inmune posee actividad cognitiva y es responsable de la identidad
molecular del cuerpo, en constante diálogo con el sistema nervioso, dos
sistemas cognitivos interactivos (Capra, 1998).
Todas estas complicadas relaciones confirman la existencia de una red
psiconeuroinmunoendócrina donde la modificación de uno de sus componentes va a
producir modificaciones en toda la red (Bonet 1998) y por consiguiente influir
sobre la salud y la enfermedad.
Estos procesos son actualmente
estudiados por la Psiconeuroinmunología (PNI), Neuroinmunomodulación ó
Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE) como se le llama a esta nueva ciencia.
"Por
su singularidad, la psiconeuroinmunología, es un puente para las disciplinas
tradicionales de psiquiatría, psicología, neurología, endocrinología,
inmunología, neurociencias, medicina interna, incluyendo también la cirugía
(cicatrización de heridas)", (Solomon 2001).
"La psiconeuroinmunología (PNI) no
sólo debe ayudar a entender la patofisiología y la psicofisiología de la
enfermedad en más de un sistema de orientación teórica, sino que debe valorar
también la relación médico – paciente y el propio rol del paciente en la
superación de la enfermedad y mantenimiento de la salud" (Solomon
2001).
La Psiconeuroinmunología está disolviendo el dualismo mente-cuerpo y
proporcionando las bases científicas para una medicina mas humanista (Ader
1998), (Solomon 1999).
A la luz de estos descubrimientos, la división conceptual entre la Psicología,
las Neurociencias la Inmunología y la Endocrinología, resulta ser un artificio
histórico (Pert 1985), en consecuencia mente y cuerpo se encuentran integrados
en la red PNIE y la división entre la Psicología y la Medicina resulta ser
artificial (Santiago 2000).
MODELO BIOCOGNITIVO:
El
Modelo Biocognitivo, desarrollado originalmente por el Neuropsicólogo Clínico
Mario E. Martinez (1998) en la búsqueda de una ciencia unificada del hombre,
basado en las investigaciones de la Psiconeuroinmunología, las Neurociencias,
la Antropología Médica, la Fenomenología de Merleau-Ponty, la Física Cuántica
y la Teoría del Caos, integra los hallazgos de diversas disciplinas y considera
al hombre como una totalidad en una unidad dinámica de mente, cuerpo, historia
personal y cultural.
La
Teoría Biocognitiva propone una epistemología de la bioinformación que
sugiere como la cognición y la biología coemergen en su historia cultural para
crear una realidad personal que modula los procesos de salud y enfermedad (Martínez
2001)
El Modelo Biocognitivo amplía la visión de la Psiconeuroinmunología al
incorporar la antropología médica y considerar que el hombre resulta
inseparable de su historia personal y cultural. Ambos eventos definen el campo
de creencias del individuo.
En
el Modelo Biocognitivo, la coemergencia de mente, cuerpo, cultura e historia
personal colapsa en una unidad que denomina Campo de Bioinformación. Cuando
existe comunicación entre campos, coemerge una nueva bioinformación que
intenta máxima relevancia para lograr significado y alcanzar estabilidad de
horizontes (Martínez, 1998)
En este nuevo lenguaje encontramos que la comprensión del hombre como individuo
(mente-cuerpo) se extiende a mente, cuerpo, cultura e historia personal (Campo
de Bioinformación), el individuo como campo de bioinformación que en su
interacción ecológica con otros individuos modifica su propia bioinformación,
cuando en esta interacción se produce inestabilidad crónica de horizontes, la
consecuencia es el estrés y la enfermedad.
El
concepto de campo de bioinformación resuelve el llamado problema mente-cuerpo.
La
Bioinformación se imprime o registra en la totalidad del campo. El Modelo
Biocognitivo propone que en concordancia con la Teoría Cuántica y del Caos, el
registro se realiza simultáneamente y sin localidad en la totalidad del campo
de bioinformación (En todas las células) y se comunica linealmente y con
localidad a través de los conductos NEI (Nervioso, Endocrino e Inmune) y se
expresa en los Portales de Manifiesto en todo el cuerpo (Martínez, 1998).
Basándose en la Teoría del Caos, el Modelo Biocognitivo plantea que en la
impresión total de campo la bioinformación se encuentra en forma fractal,
descontextualizada, archivada con iteración (Memoria Biocognitiva), al
recuperarse como biocogniciones la bioinformación se recontextualiza y se
expresa linealmente. El proceso de iteración mantiene la totalidad de la
bioinformación en cada uno de los fractales.
El Modelo Biocognitivo presenta una gran riqueza heurística y nos permite
considerar todos los procesos mente-cuerpo como procesos bioinformacionales.
CODIGOS
BIOÉTICOS:
En
este modelo, los Códigos Bioéticos se convierten en los jueces que definen si
el campo de bioinformación se dirige hacia la estabilidad o inestabilidad de
horizontes. El significado ocurre al resolver la inestabilidad de horizontes
cuando se logra máxima relevancia de contexto.
El campo de creencias originado durante la historia del individuo en fusión con
su cultura de origen, crea un horizonte, una frontera de lo propio y lo no
propio, esta frontera es inestable y se rige por las leyes del caos. La
interpretación de los eventos guiada por los códigos bioéticos resulta en una
nueva impresión total del campo de bioinformación
Las
unidades afecto-cognitivas de los códigos bioéticos, miedo-desesperanza (código
portero) cólera-autoodio (código ejecutor), empatía-expectativa benigna,
amor-fé (código pionero), permiten los cambios a nivel de la totalidad del
campo de bioinformación.
Cada unidad afecto-cognitiva en su historia cultural causa cambios en los
horizontes los cuales son los parámetros de efecto. Las fronteras biocognitivas
son precursores del miedo y cuando se violan (código portero) lo liberan a
todos los niveles. Por ejemplo, la indefensión a nivel de campo causaría
hipoactividad celular en todas las células del campo incluyendo las células
inmunes y el auto-odio causaría agresividad o hiper-actividad a nivel de campo
en todas las células incluyendo las células inmunes (Martínez, 2000)
En
el otro sentido, el empoderamiento a nivel de campo se transmite a nivel celular
(código pionero). La terapia biocognitiva busca encontrar el grado de evolución
de los códigos bioéticos de los pacientes (Martínez, 2000).
El Modelo Biocognitivo, considera el campo de creencias como una unidad
afecto-cognitiva-cultural (biocognición) que al ser guiada por los códigos bioéticos
coemerge con los conductos NEI en nueva bioinformación .
Martínez
& Santiago (2001), señalan que las interacciones celulares reflejan las
interpretaciones bioculturales en busca de relevancia de contexto al reflejarse
los eventos biocognitivos a nivel celular.
CONCLUSIONES:
En el presente trabajo he intentado establecer un puente entre la
Psiconeuroinmunología y el Modelo Biocognitivo, la pregunta actual es: ¿Necesita
la Psiconeuroinmunología un modelo teórico?. Creo que cada vez mas
numerosos profesionales dedicados a la PNI, encuentran en su trabajo
interdisciplinario la necesidad de un modelo integrador que la PNI aún no
posee.
A puertas del tercer milenio, ya disuelto el dualismo cartesiano mente-cuerpo
nos encontramos con que la PNI sigue acumulando datos científicos, pero sin
ninguna teoría unificadora. Por eso creo que es necesario dar el salto paradigmático
en un modelo coherente que incorpore a la Psiconeuroinmunología los nuevos
aportes de la Antropología Médica, la Física Cuántica y la Teoría del Caos.
Deseo aclarar, que el Modelo Biocognitivo reconoce que la PNI es una colaboración
interdisciplinaria que no se puede reducir a una especialidad clínica. En
consecuencia, el Modelo Biocognitivo propone recontextualizar las premisas que
las diferentes disciplinas traen a la PNI para crear un campo unificado en las
ciencias de la vida donde la causa coemerge contextualmente y las consecuencias
son recíprocas.
Si el Modelo Biocognitivo va a convertirse en este nuevo modelo, solo el tiempo
lo dirá, invito a considerarlo, estudiarlo, contrastarlo y discutirlo, pues
solamente el intercambio fecundo de opiniones permitirá obtener conclusiones y
alcanzar el consenso ![]()
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BIBLIOGRAFÍA : www.biocognitive.com y en www.interpsiquis.com
Un
enfoque biocognitivo de la artritis reumatoide.
Aplicación
clínica de la teoría biocognitiva en el modelo de la artritis rematoide
por el Dr. Jorge Santiago(*)
La
enfermedad conocida como Artritis Reumatoide, es una enfermedad
Bioinformacional, de la historia de interrelaciones del individuo consigo mismo
y su contexto, expresada a través de los conductos NEI (NeuroEndocrinoInmunes)
con predominio inmunológico (Portal de Manifiesto).
Una integración de los hallazgos en AR:
|
1- |
El hallazgo de predisposición genética principalmente por la portación de los alelos HLA-DRB1 y HLA-DR4 (individuos mas genéticamente vulnerables) |
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2- |
Determinadas secuencias de aa compartidas entre estos alelos y regiones multivariables del receptor T. |
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3- |
Cercanía entre el locus del gen de los alelos HLA en el ADN con el gen de la prolactina. |
ENDOCRINOS:
|
INMUNES:
|
1- |
Presencia del Factor Reumatoideo. |
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2- |
Aumento de Citoquinas Inflamatorias. |
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HISTORIA PERSONAL |
Antecedentes de violencia o ausencia paterna en la infancia, abusos, madre con autoestima disminuida. |
|
HISTORIA CULTURAL |
Campo de creencias propio de la cultura de origen interiorizada desde el hogar. |
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PSIQUIÁTRICOS |
Generalmente la AR coexiste con depresión atípica |
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PSICOLÓGICOS |
Estilo de afrontamiento pasivo, tendencia al pesimismo, desesperanza, autoodio, baja autoestima. |
DISCUSIÓN
BIOCOGNITIVA:
La
historia biocultural en la AR ha configurado un individuo con las siguientes
características:
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1- |
Estilo de afrontamiento pasivo, tendencia al pesimismo, desesperanza, autoodio, baja autoestima. |
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2- |
Código Portero ambivalente |
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3- |
Campo Bioinformacional con labilidad en áreas genéticamente vulnerables. |
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4- |
Conductos NEI con umbrales de activación alterados. |
|
5- |
Los Conductos NEI coemergen con el Código Ejecutor hacia la expresión en Portales de manifiesto a nivel genómico, peptídico y celular con predominio inmunológico orientándose a la autoinmunidad. |
Si
el Código Ejecutor prevalece (por razones históricas bioculturales) y existe
un sentimiento de autoodio, traducido en el idioma inmune es una señal para
manifestarse en este portal como autoinmunidad.
Desde
la impresión simultánea a nivel de campo de bioinformación, la expresión
lineal de la inmunidad ha
"traducido" el idioma cultural y psíquico a su lenguaje y
actividad.
PSICOFARMACOLOGIA
BIOCOGNITIVA EN AR:
El
VIP, liberado en el autoamor y otros estados placenteros es protector también
de la AR. Recientes hallazgos han mostrado que disminuye la hiperactivación
inmunológica al modular negativamente la respuesta TH1 produciendo disminución
de las citoquinas inflamatorias. Los modelos experimentales en ratones (Delgado
2001) han demostrado que inyecciones de VIP producen mejora cuantificable clínica
e inmunologicamente.
TERAPIA
BIOCOGNITIVA EN AR:
La
terapia biocognitiva busca reestablecer la comunicación fluida en el campo
bioinformacional y recuperar el proceso caótico de salud. La intervención
biocognitiva se realiza en los comunicadores bioinformacionales como son los
conductos NEI y los Códigos Bioéticos
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(*)
El Dr. Jorge Santiago es médico graduado en la Universidad de Buenos
Aires - Argentina. Diplomado por el
Institute of Biocognitive Psychology (IBP)-Nashville-Tennessee USA. Director de
la Filial del IBP en Perú. Fundador y Presidente de la Sociedad Peruana de PNI.
Catedrático del Postgrado en PNI de las Universidades San Marcos y Ricardo
Palma en Lima, Perú y de PNIE en el Hospital Central de la FAP en Lima-Perú.
Violencia:
aspectos diagnósticos, psicopatológicos y tratamiento
por
La Dra.Emilia Suárez (*)
Partiendo de que se considera violenta a toda conducta agresiva que causa daño. Pudiendo implicar o no intencionalidad, por lo que debe ser referida teniendo en cuenta los datos que la preceden o que continúan al episodio.
Se intenta hacer un recorrido por los distintos factores etiopatológicos: familiares, sociales, individuales, biológicos.
Se analizan los cuadros psicopatológicos más presentes en la conducta violenta a partir del análisis de varias investigaciones clínicas y de laboratorio.
Se hace referencia a los distintos tratamientos y sus posibles resultados. Dando especial importancia a la necesidad del trabajo interdisciplinario de la misma y a la modificación de los factores socio-familiares y ambientales perturbadores.
Es violenta toda conducta agresiva que causa daño. La misma puede implicar o no intencionalidad, por lo que debe ser referida teniendo en cuenta los datos que la preceden o que continúan al episodio en cuestión.
En
general implica la ruptura del balance entre impulsos y los mecanismos de
control internos.
Las
conductas violentas o predictoras de violencia se pueden detectar desde la
infancia.
En
los EU semanalmente alrededor de 40 niños y/o adolescentes mueren por esta
causa.(Psychiatric Times. September
2001. Vol XVIII. Issue 9). En
1997 uno de cada 16000 jóvenes entre 10 y 17 años fue identificado como
participante en un homicidio (Office of Juvenile Justice and Delinquency
Prevention, 2000).
La
violencia juvenil, habitualmente aparece ligada a factores de riesgo tales como:
1) vulnerabilidad biológica, 2) disciplina inconsistente o permisiva en exceso,
3) deprivación afectiva, 4) fácil acceso a las armas, y 5) exposición a
hechos violentos y a tóxicos. Siendo frecuente
que muchos de estos factores sean concurrentes.
Hallazgos
bioquímicos incluyen: elevados
niveles de serotonina, alteraciones en la sensibilidad de receptores dopamínicos
hipotalámicos, niveles altos de dopamina,
disregulación hipotalámica con respuesta anormal a la hormona
liberadora de tirotrofina, elevados niveles de triiodotironina, disfunción del
sistema opiáceo endógeno, reducción urinaria de metabolitos de catecolaminas,
reducción de betaendorfinas en plasma con elevada fracción de endorfinas II en
CSF
La
conducta violenta es raro que aparezca espontáneamente, en general es la
culminación de un largo desarrollo. A veces la agresividad es respuesta a
situaciones de estrés que ocurren durante un período vulnerable del desarrollo
orgánico y/o psicológico. El mismo individuo puede no responder de la misma
manera según los diferentes momentos de su vida.
El
comportamiento agresivo o la conducta antisocial motiva
entre el 30-50% de las consultas de niños y adolescentes. Al mismo
tiempo carecemos de instrumentos o protocolos certeros para la identificación o
predicción de la agresividad juvenil.
Los
pasos iniciales serán aquellos tendientes al diagnóstico e identificación de:
factores de riesgo acumulativos, determinación del comienzo, severidad y curso
de la conducta violenta, comorbilidad asociada y capacidad para generar un
cambio en respuestas futuras.
El
abordaje de estos casos necesitará del esfuerzo coordinado del equipo terapeútico:
terapeuta individual, terapeuta/s familiares, psicopedagogos, educadores,
asistentes sociales, laborterapeutas, etc., y los espacios donde se juegue esta
problemática incluirán: consultorios de emergencia, escuelas, cortes
judiciales, salas de internación, consultorios ambulatorios, etc.
Como
es habitual que sean mucho más frecuentes los actos violentos en varones que en
niñas, en general en éstas, con respecto al mismo problema se ha profundizado
menos. Sin embargo el grado de conducta antisocial y violenta en niñas aparece
en aumento. En 1999. el arresto de adolescentes mujeres aumentó un 74% respecto
del año 1980. mientras que el arresto de adolescentes varones decreció un 7%
(White, 2001).
Se
ha visto que las mujeres son en general más
vulnerables a factores de disfunción familiar y tienen un inicio más tardío
de la conducta violenta (Campbell, 1994).
Algunas
evidencias preliminares asocian estados depresivos en mujeres adolescentes y
situaciones de violencia familiar con conducta antisocial. Toda conducta
antisocial en mujeres debe alertar sobre la existencia de desórdenes psiquiátricos
comórbidos.
Por
otro lado la violencia puede aparecer como rasgo o como característica de un
trastorno de personalidad, entendiendo rasgo y trastorno como extremos de un
continuum en donde el trastorno constituye un patrón estable e incohercible
( B del DSM IV), mientras que el rasgo es de naturaleza más plástica;
en todas las circunstancias habrá
interacción negativa con el ambiente, entorno o vida personal del paciente
La
agresividad puede observarse en el Trastorno por estrés postraumático ( PTSD),
trastorno bipolar, depresión, demencia,esquizofrenia (EZQ),Trastorno por
Deficit Atencional (ADHD),Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), etc.
En
el trastorno en general hay alteraciones en el área de la cognición y de los
afectos. Su inicio es en la niñez o adolescencia temprana..
Así,
el primer subtipo de conducta antisocial se clasifica de acuerdo a la época de
inicio: a) prepuberal y b) adolescente. La primera es más rara pero se asocia
con conducta violenta más grave y peor pronóstico.
Las estructuras nerviosas involucradas en el circuito de la violencia son:
|
1- |
El circuito tálamo-amigdalino, que asigna significación emocional a la percepción sensorial |
|
2- |
Los ganglios basales que participan de la motivación y expresión motora. |
|
3- |
Corteza frontal medial-orbital, conectada con la amígdala y que parece tener un efecto inhibitorio |
|
4- |
Hipotálamo cuya patología (tumores) a veces se expresa en una conducta agresiva; |
|
5- |
Lóbulo frontal,( comprometido en la EZQ, patología que presenta agresividad) |
|
6- |
Estriado, que también interviene en el aspecto motor de la agresividad. |
En
una revisión hecha sobre 4 estudios que buscaban relación entre violencia
temprana y violencia tardía, Hawkins y col. (1998) mostraron que la conducta
agresiva de aparición entre los 6 y 13 años en varones predecía un
comportamiento violento tardío. Generalmente se asociaba a déficit neuropsicológico
como: compromiso del lenguaje y de la función intelectual, ADHD, e
inconsistente disciplina por parte de los padres.
Aún en niños con ADHD aquellos con comportamiento agresivo presentan mayor grado de patología y/o factores de disfuncion familiar y social.; subsecuentemente con mayor probabilidad desarrollarán una personalidad antisocial y abuso de sustancias. Contrariamente los niños con ADHD no agresivos presentan mayor déficit cognitivo y hermanos con dificultades en el aprendizaje.(J Clin Psychitry 1999;60, suppl 15).
Ensayos
usando agonistas serotonérgicos como la d,l-fenfluramina ha definido muy bien
las diferencias entre los dos grupos de niños con ADHD: aquellos agresivos de
los no-agresivos.
Los
agresivos tuvieron un aumento mayor de prolactina por fenfluramina, lo que
hablaría de diferencias en la función central serotonérgica. No se
encontraron diferencias significativas en el cortisol plasmático entre
ambos grupos.
Las
alteraciones que aumentan los factores de riesgo para una conducta violenta son
( como ya ha sido mencionado): hiperactividad, impulsividad, dificultades en el
aprendizaje, déficits motor y en el habla, rechazo parental, rechazo de
pares y bajo coeficiente intelectual preescolar.
En
otros niños el inicio de actitudes agresivas son para obtener ciertas
recompensas específicas y a lograr dominio social (agresión proactiva). Esto
implica un nivel mínimo de alerta psicofisiológica (arousal) y esta
relacionada con la agresión predatoria. Por el contrario la agresión
reactiva o agresión afectiva es el uso de la fuerza contra aquello percibido
como ataque, amenaza o provocación. Esta instancia defensiva es gatillada por
una respuesta de tipo pelea-huída (fight or flight response), con un alto nivel
de activación fisiológica.
La
agresión reactiva se caracteriza por una ira explosiva-impulsiva con niveles
bajos de metabolitos de serotonina en LCR (Kruesi et al, 1995). La activación
autonómica es inducida por el miedo que lleva a la irritabilidad y al
hiperalerta.(Lewis, 1992).
En los modelos animales la estimulación del hipotálamo ventromedial reproduce un tipo de agresión afectiva o reactiva (Siegel et al, 1995).
Aquellos
pacientes con alta agresividad afectiva poseen alta incidencia de síntomas psicóticos
y una alta probabilidad de responder cuando son medicados con Litio o neurolépticos.
El
comportamiento agresivo tanto en niños como adolescentes cursa con
anormalidades en las respuestas periféricas al estrés.
Un
referente periférico es la concentración de cortisol en saliva , que puede
reflejar alteraciones del eje hipotalámico-hipófiso-adrenal. En un
estudio longitudinal de 38 casos clínicos de niños en edad escolar, los bajos
niveles de cortisol en saliva se asociaron a una agresividad persistente de
comienzo temprano. (McBurnett et al, 2000). Los niños con bajas concentraciones
de cortisol (medidos en el 2do y 4to año del estudio) tenían tres veces más síntomas
agresivos que aquellos niños con niveles altos de cortisol.
En
los casos de agresividad activa había niveles bajos de ansiedad y niveles bajos
de cortisol. Por el contrario los casos de agresividad afectiva con alto grado
de reactividad tenían altos niveles de cortisol
En
otros trabajos Yehuda et al, 1995, encontraron niveles de cortisol bajos
en pacientes con trastorno de estrés post postraumático.
La
plasticidad cerebral del niño en desarrollo sugiere que el estrés prenatal y
perinatal (negligencia materna, abuso y madres fumadoras) pueden inducir cambios
permanentes en el eje hipotalámico-hipofiso-adrenal (Perry and Pollard, 1998) y
más tarde expresarse como perturbaciones agresivas en el vínculo con padres y
maestros ya en los años preescolares. (Wartner et al,1994). En estos casos se
ha encontrado niveles altos de cortisol. Sin embargo algunos niños con
perturbaciones en su configuración vincular y altos niveles de cortisol en
saliva no necesariamente desarrollaran conducta agresiva, por lo tanto este
marcador fisiológico no debe ser tomado como predictor indiscutido de
violencia.
CONDUCTA VIOLENTA COMO RASGO ESENCIAL
| * | Trastorno
explosivo intermitente (Trastorno del control de los impulsos) |
| * | Trastorno explosivo intermitente (Trastorno del control de los impulsos) |
| * | Trastorno
límite de la personalidad |
| * | Sadismo sexual (Trastornos sexuales-Parafilias) |
CONDUCTA
VIOLENTA COMO RASGO ASOCIADO
| A- | Abuso
de sustancias |
| B- | Retardo mental |
| C- | Trastorno
e déficit atencional con hiperactividad |
| D- | Trastorno psicótico breve |
| E- | Esquizofrenia y Trastorno Esquizoafectivo |
| F- | Trastorno
paranoide |
| G- | Trastorno bipolar |
| H- | Trastorno
por estrés post traumático |
CONDUCTA
VIOLENTA COMO RASGO INFRECUENTE
| A- | Trastorno psicótico no especificado |
| B- | Trastorno
depresivo mayor |
| C- | Trastorno distímico. Trastorno ciclotímico |
| D- | Trastorno
histriónico de la personalidad |
| E- | Trastorno
esquizoide de la personalidad |
| F- | Trastorno esquizotípico de la personalidad |
ETIOLOGIAS ORGANICAS QUE INDUCEN A LA AGRESIVIDAD
| A- | Traumatismo y tumores cerebrales |
| B- | ACV
y otras patologías vasculares |
| C- | Medicaciones
(opiáceos, hipnóticos, corticoides, anfetaminas, anticolinérgicos),
alcohol o abuso de sustancias, |
| D- | Delirios
por hipoxia, disbalance
electrolítico, anestesia, uremia |
| E- | Enfermedad
de Alzheimer |
| F- | Patologías crónicas neurológicas: Corea de Huntington. Enf. de Wilson, Parkinson, esclerosis múltiple, lupus. |
| G- | Infecciones: meningitis, encefalitis, HIV |
| H- | Epilepsias |
| I- | Enfermedades
metabólicas: hiper o hipotiroidismo, hipoglucemia, déficit vitamínicos,
porfiria, etc. |
FACTORES
ACUMULATIVOS DE RIESGO
Existen
numerosos trabajos que aportan evidencia empírica consistente, acerca de la
interacción entre variables biológicas y ambientales.
Raine
y colab.( 1994, 1997) observaron una población de 4.269 niños dinamarqueses
desde el nacimiento y los evaluó hasta los 18 años. Los clasificó de acuerdo
a dos variables, los que habían tenido complicaciones o compromiso neurológico
y los que no lo habían tenido.
Los
niños que habían tenido complicaciones o compromiso neurológico,
presentaban casi la misma chance de convertirse en criminales violentos 18 años
más tarde que aquellos niños sin estas complicaciones. Pero el grupo de niños
que tenía como antecedente el haber sido rechazados o no deseados por su
familia, constituían el porcentaje mayor de los criminales violentos en la
población de los 4269 observados.
El
estudio de Raine definió como rechazo del infante, tanto al rechazo materno (
embarazo no deseado, tentativa de aborto, etc.) como a la disrupción del vínculo
madre-niño ( niños cuidados por instituciones). Esto ratificó la importancia
y la efectividad de la intervención temprana en la prevención de estos
factores de riesgo., por ejemplo: la visita periódica de asistentes sociales
durante los dos primeros años de vida ( promedio 30 visitas), en los hogares de
familias designadas como vulnerables. Dichas intervenciones pueden compensar
aspectos negativos pre y perinatales y prevenir serias conductas de
comportamiento antisocial que generan actos delictivos futuros. (Olds y
colab.,1998).
Otros
autores como John Hamling(1996) identifican tres indicadores fuertes de
comportamiento violento en la adultez y estos son: 1) prolongada enuresis (7-10
años), 2) actitudes crueles con animales y 3) actos piromaníacos.
Aún
en estos casos se ha intentado medir el grado de severidad y así se ha hecho
diferencia por ejemplo en: interés por el fuego, juegos con fuego o provocación
de incendios. De manera similar parece menos grave el antecedente de crueldad
con insectos y peces que con mamíferos y pájaros.
FACTORES
FAMILIARES
El
ambiente familiar es el sistema íntimo donde el desarrollo se modela., aquí
juega un rol pivotante la consistencia de la disciplina impuesta por los padres,
que junto a la atención sobre las actividades que desarrolla el niño se acompañan
de una reducción significativa de la conducta antisocial.
Por
ejemplo los padres en respuesta a la oposición agresiva del niño pueden
fallidamente intervenir con: desánimo, indiferencia, respuestas
neutrales, duro castigo y represión o excesivo afecto negativo.
La
recíproca escalada violenta puede suceder con incremento de la coerción
entre los padres y el niño. El niño puede aprender así que sus
reacciones agresivas en respuesta a la actitud de sus padres frecuentemente
consigue la derrota y la victoria sobre ellos. De esta manera su
comportamiento antisocial se refuerza una y otra vez.
Otro
grupo altamente vulnerable lo constituyen aquellos niños abusados lo que
generalmente ocurre dentro de la misma familia( padres, abuelos, tíos, primos
,hermanos mayores)
TRATAMIENTO
PSICOSOCIAL
En
el caso de niños y adolescentes se impone el trabajo con los padres que oscila
entre 1 a 3 años.
El
tratamiento combinado (individual y familiar) ha demostrado ser más efectivo
que aquellos casos que solamente se abordaban en forma individual.
Además
en muchos casos se hace necesaria una motivación para el cambio y a veces el
cambio una vez conseguido es inaplicable en el medio en que el niño o
adolescente ha crecido o es devuelto. Por eso el aporte social es
imprescindible.
Muchos
de estos niños vulnerables a conductas violentas tienen un lenguaje
deficitariamente expresivo o presentan fallas en la función ejecutiva o en el
control de sus impulsos, lo que facilita poner sus emociones más en actos
que en palabras y entorpece los procesos de comprensión e internalización.
FACTORES
AMBIENTALES
El
acceso a armas potencialmente letales, especialmente las de fuego, incrementa el
riesgo de violencia juvenil.
Pittel
(1998) categoriza y clasifica a los portadores de armas como: negadores,
inocentes, pusilánimes y defensores.
El
primero se declarará ignorante acerca de cómo llegó el arma a sus manos,
“no sabrá que estaba en su saco o mochila e insistirá que fue puesta por algún
otro delincuente”.. El inocente admitirá la posesión del arma pero
probablemente dirá que la porta para otro o que la encontró. Es importante
consignar estas justificaciones acerca del portar armas, porque aportarán datos
sobre las implicancias clínicas.
Otra
relación es aquella que se da entre drogas ilícitas, alcohol y violencia. El
alcohol reduce la función inhibitoria,.aumentando la excitabilidad.
Un
estudio reciente sobre violencia juvenil en escuelas demostró que el 40% de los
alumnos que consumían alcohol en la escuela portaban armas; mientras que entre
los que no consumían alcohol en la escuela el porcentaje era del 4%.(
Bell y colab.2001)
TRATAMIENTO
Y CONCLUSIONES
| A- | No existen fármacos específicos para la agresividad, pero algunos fármacos como los antipsicóticos atípicos, anticonvulsivantes, estabilizadores del humor, ansiolíticos, betabloqueantes y alfa-agonistas son utilizados por su capacidad indirecta de disminuir la agresividad. |
| B- | En general la agresividad abarca un amplio rango de la psicopatología, |
| C- | Muchas veces el tratamiento de la condición comórbida mejora el comportamiento agresivo. |
| D- | Se ha observado que jóvenes depresivos con comportamiento agresivo al mejorar de la depresión también mejoraban su comportamiento. |
| E- | La agresividad en niños con ADHD se reduce con el tratamiento con psicoestimulantes o con clonidina. |
| F- | El Litio o el Divalproato ha sido utilizado con éxito en niños y adolescentes con desórdenes caracterizados por temperamento explosivo y labilidad del humor o desorden bipolar. Algunos clínicos sugieren que esquemas que incluyan recaptadores de serotonina pueden aliviar síntomas de irritabilidad en niños con depresión. |
| G- | En desórdenes de conducta se han reportado mejorías con el uso de Antipsicóticos Atípicos, especialmente Risperidona |
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(*) La Dra. Emilia Suárez es médica. Especialista en Psiquiatría - Miembro de Fundopsi – Miembro Adherente de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires(AP de BA) – Miembro de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA)- Miembro de (APSA) Asociación Psiquiatras de Buenos Aires
La
inclusión de la sexualidad en los tratamientos psicoterapéticos y
rehabilitatorios. Implicancias Clínicas
Por la Lic. Alicia Arenaza (*)
La
posibilidad de haberme aproximado a incursionar en la comprensión de fenómenos
endocrinos, inmunes, neurológicos como sistemas interconectados entre sí, me
despertó una serie de inquietudes a la vez
que me aclaró fenómenos
observados en la actividad clínica.
El
cuerpo de los seres humanos es un entramado que desde lo genético –
constitucional en interjuego con los sistemas neurológico, endocrino, inmune,
vascular y psicológico se tornará en campo más o menos propicio para el
despliegue de patologías con predominio en algunas de estas áreas.
Se
desprende del trabajo clínico con pacientes portadores de patologías que
comprometen el área genital y de las investigaciones realizadas con sujetos con
compromisos genitales, que la capacidad de afectivizar adecuadamente el cuerpo
por parte de los objetos primarios, ayudará al logro de una vida afectiva
y sexual acorde al momento evolutivo del sujeto.
Los
sujetos que han tenido la posibilidad de recorrer previamente las reacciones de
su cuerpo al tacto y a las caricias recibidas pueden utilizar mejor su capital
sexual en el momento que la genitalidad ve afectada sus vías de expresión,
efecto de distintas noxas o traumas.
Estas
experiencias previas al daño o conjuntamente (cuando se trata de patologías
congénitas), deja una inscripción en el sistema PsicoNeuroInmunoEndocrinològico
al igual que lo hará la vivencia traumática.
El
daño orgánico impacta en el psiquismo con las características de un trauma,
dejando éste una impronta orgánica que afectando estructuras del SNC producirán
señales en los otros sistemas biológicos. El sistema inmune, influenciado por
el Sistema Nervioso Central y modulado por factores psicosociales, forman una
suerte de red en donde el compromiso en cualquiera de los sistemas afectará al
resto.
Han
comprobado quienes se dedican a la atención de pacientes con experiencias traumáticas
que éstas cuando no son elaboradas adecuadamente se constituyen en factores que
afectan los sistemas endocrinos, inmunes, nerviosos, tornando al sujeto más
vulnerable a la enfermedad y/o compromisos asociados a la misma.
La
falta de una elaboración y atención adecuada
y temprana, hará que esta vivencia deje marcas que entrarán muchas veces
a operar con las características semiológicas que lo hace una situación
de estrés post- traumático.
Así
las secuelas emocionales y su consecuente evolución personal de factores genéticos
o adquiridos, como así también los aspectos emocionales familiares y
vinculares. Ocupando un lugar capital los vínculos previos por donde haya
podido transitar el sujeto. Vínculos que en muchos casos serán capaces de
subsanar gran parte de las fallas producidas en otros niveles.
Para
autores de orientación psicoanalítica
como Freud, Malher, Kohut, García Badaracco, entre otros, los componentes orgánicos
no son per – se productores de daño psíquico. En la medida que los padres u
objetos primarios hayan podido aceptar a su hijo como tal y no como portador de
un defecto y en tanto hayan podido elaborar situaciones de duelo que la aparición
de un sujeto con marcas en su cuerpo significa. Estas relaciones cuando se
instalan adecuadamente permiten procesos de identificaciones sanas que serán el
germen de una vida sexual madura y plena.
Investigadores
de la neuroendocrinofisiología sexual, quienes centraron su atención en la
funcionalidad de la genitalidad, el deseo y las conductas sexuales en pacientes
con lesiones medulares y otros daños neurohormonales, usando un modelo
biologista llegaron a la conclusión que:
la personalidad previa, la autoestima, los vínculos de pareja preexistentes, el
nivel intelectual ( entre otros )son elementos determinantes en el logro de una
vida sexual más libre y placentera, mucho más que la lesión corporal en sí
misma.
| * | Entre estas vale destacar: Charlifue , Gerhart , Menter y otros Del Craig Hospital Colorado USA en 1992 analizaron las consecuencias sexuales en las lesionadas medulares y encontraron que todas aquellas que habían tenido una personalidad premórbica con déficit en su imagen corporal y baja autoestima presentaban más dificultades para reconectarse con la vida sexual luego de haber sufrido una lesión medular .( Aquellas que se interesaban por mejorar su vida sexual en su gran mayoría referían haber recibido información insuficiente e inexacta durante su período de rehabilitación) |
| *
|
Ktreuter
, Sullivan , Siösteen
( Suecia ) donde en varios estudios han evaluado la adaptación de los
lesionados medulares y sus parejas luego de la injuria.. En
el año 1990 realizaron un
estudio donde buscaban ver; como las habilidades, actitudes y
actividades sexuales formaban parte del ajuste
general de sujetos con lesiones medulares. A pesar de las difusiones sexuales, más de la mitad de los sujetos (57%) clasificaban sus relaciones sexuales luego de la lesión como satisfactorias o al menos fundamentalmente satisfactorias. La mayoría continuaba manteniendo intercambio sexual, aunque muchos de ellos con menor frecuencia que antes de la lesión. El ajuste sexual estaba estrechamente relacionado con la frecuencia de los intercambios sexuales y las personas con mayor nivel intelectual o conocimientos habían referido un mejor ajuste. No se encontró una relación entre completud o no de la lesión, ni el nivel de la misma con respecto a la satisfacción sexual. Señalan los autores que el asesoramiento sexual y el trabajo psicológico durante la rehabilitación son factores predictores de una mejor evolución |
Pese
a la pérdida de movilidad y de sensaciones
genitales, la mayoría de los
sujetos consideraban que el deseo no estaba
alterado. La mayor parte de los que perdían el interés por su
sexualidad estaba en relación con
una baja autoestima o disfunciones en la relación de pareja.
Siempre
los intereses previos en la vida sexual favorecían una vida sexual más activa
y gratificante luego del accidente.
Señalaron
como un dato importante la posibilidad de haber logrado mayor independencia en
la vida diaria (trabajo,
estudio etc.) al igual que una buena condición psíquica; libre de ansiedad y
depresión lo que aumentaba la autoestima y el sentimiento de sentirse atractivo
para el otro integrante de la pareja.
En
1994 investigaron las experiencias
de las parejas de 49 lesionados medulares con lesión completa entre 18 y 79 años
(39 varones y 10 mujeres)en relación
a interés sexual, conducta y satisfacción. Desde la perspectiva de la pareja
(el único estudio que focaliza la investigación desde el punto de vista de la
pareja), la cercanía emocional, los intereses mutuos
y sentimientos de compromiso para emprender una variedad de actividades
sexuales mostraban ser más
importantes que los aspectos fisiológicos de la
sexualidad .
De
esta forma la expresión sexual de las
personas con lesión podían estar afectuadas
no sólo por su particular déficit físico, sino y fundamentalmente por las
actitudes de la pareja y la sociedad frente a la discapacidad y fundamentalmente
la visión que de sí mismo tenía la persona lesionada; su autoestima, su
imagen corporal y la confianza en las relaciones interpersonales.
La
sexualidad era considerada como un proceso
dinámico de aprendizaje en el que estaban incluidos componentes psicológicos,
conductuales y sociales .
En
las parejas donde había una comunicación abierta y honesta
en materia de sexualidad con su pareja la sexualidad era más placentera
sintiéndose menos el peso de la lesión.
La
mayor parte de las parejas especialmente las más jóvenes usaban otros recursos
además del coito para la satisfacción sexual. En la respuesta sexual femenina
se encontró que la estimulación manual y oral eran caminos efectivos para la
obtención de orgasmos y para-orgasmos.
La satisfacción no aparecía relacionada directamente con el nivel o grado de la lesión, sin embargo la conservación de la sensación genital era sentida como importante al igual que la capacidad de mover las manos.
En
otro estudio del mismo año estos autores analizaban los aspectos emocionales y
sexuales de las relaciones (también desde el punto de vista de la parejas)
antes y después de la lesión. La muestra estaba formada por 26 relaciones
establecidas antes del accidente y 23 después .era significativa la diferencia
de edad media en las parejas pre y post lesión, con una edad media de 51 años
para las relaciones previas al daño y con una media de edad de 28 años para
las parejas formadas luego del daño. Se tornaron en cuenta el nivel del daño,
la edad, la edad al momento del accidente, el tiempo transcurrido desde la lesión,
la edad de las parejas, el tiempo de la relación.
Éste
y otros estudios similares como el de Simons y Ball, encontraron que las
parejas constituidas luego del accidente tenían un ajuste sexual muy superior a
las parejas en donde un integrante había enfermado luego de constituida la unión.
Estas parejas formadas con la lesión ya adquirida mantenían más contacto con
el mundo interior y mejor integración entre sí.
El
59% de las parejas constituidas luego de la lesión
se consideraban sexualmente atractivos
en comparación con un 20% de las parejas formadas antes del accidente .
El 49% de las parejas pre-daño referían una disminución en la frecuencia
sexual contra un 26% delos post daño Todas las parejas armadas luego de la lesión
eran sexualmente activas, el 74% mantenían vida sexual semanalmente o más
con o sin coito, en los pre lesión el porcentaje era del 27% .quienes mantenían
relaciones 1 a 3 veces al año o menos eran las parejas de más edad, lo que es
atribuido por Nikas a la edad de los integrantes de la pareja, mientras en los jóvenes
se encontraba mayor permeabilidad para encontrar recursos más creativos y
alternativos de otras formas de encuentros sexuales no convencionales. Estos
autores atribuyen el hecho de mejores logros en los jóvenes lesionados, a la pérdida
de tabúes y al vivir en una época de mayor libertad sexual.
Otro
dato relevante fue la información y
asesoramiento sexual durante el período de rehabilitación, encontrándose las
relaciones más placenteras en las
personas que habían recibido orientación en cuanto a los daños y afecciones
que la discapacidad iba a presentar
en sus futuras vidas sexuales y
dentro de éstos los que habían recibido información solicitándola
por
motivaciones
personales, habían podido elaborar aún más las dificultades que se le
presentaron.
Purthomme ya en el año 1965 al señalar la necesidad de diferenciar entre conducta sexual y reproductiva, proponía el concepto de paraorgasmo, llamado luego por otros orgasmo fantasma u orgasmo extragenital, basados en la observación de placer a través de la estimulación de zonas corporales no afectadas por la lesión y por ende sintientes. Este tipo de orgasmo es descripto como sensaciones periféricas intensas semejantes al orgasmo genital. El aumento de la vía sensitiva estaría facilitada por esta capacidad del cuerpo de tomar el camino interrumpido o disminuido de otras vías sensoriales, al estilo de lo observado en los deprivados sensoriales.
Algunas
características observables y
necesarias de conocer, en los sujetos con lesión medular son:
|
A- |
Permanece el deseo sexual las alteraciones en el mismo son en muchos casos por baja autoestima |
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B- |
Las relaciones sexuales pueden ser satisfactorias, dependiendo de factores (como los señalan las investigaciones), que provienen más de áreas psicoemocionales que fisiológicas. |
|
C- |
En lesiones completas por encima de L2, estará abolida la percepción orgásmica genital, teoría que algunos autores no aceptan. |
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D- |
Es necesario la estimulación de la zona sensible del cuerpo |
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E- |
Algunas lesiones se recomiendan lubricantes vaginales |
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F- |
La estimulación refleja del clítoris, es posible en algunas lesiones (en lesiones por encima de D 10, se pueden observar espasmos bruscos o signos de disrreflexia al igual que en la eyaculación del varón) |
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G- |
La estimulación refleja del clítoris, es posible en algunas lesiones (en lesiones por encima de D 10, se pueden observar espasmos bruscos o signos de disrreflexia al igual que en la eyaculación del varón |
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H- |