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Asociación Argentina de PsicoNeuroInmunoEndocrinologíaPrimer Centro Médico Argentino en Psiconeuroinmunoendocrinlogía


Boletín Nº: 2  - 24 de Octubre del 2002

Dr. Jorge SantiagoUn salto paradigmático: de la red PsicoNeuroInmunoEndocrina al modelo biocognitivo de la salud por el Dr. Jorge Santiago (*)

La influencia de los pensamientos y emociones en la fisiología del organismo y el papel del estrés en la salud y la enfermedad está sustentada en la existencia de la Red Psiconeuroinmunoendócrina. En ella, la actividad mental influye en los niveles Nervioso, Inmune y Endócrino a través de la liberación de moléculas de comunicación con actividad multidireccional.El Modelo Biocognitivo amplía la visión de la Psiconeuroinmunología al incorporar la antropología médica y considerar que el hombre resulta inseparable de su historia personal y cultural. Ambos eventos definen el campo de creencias del individuo.

Un enfoque biocognitivo de la artritis reumatoide.Aplicación clínica de la teoría biocognitiva en el modelo de la artritis rematoide por el Dr. Jorge Santiago(*)

La enfermedad conocida como Artritis Reumatoide, es una enfermedad Bioinformacional, de la historia de interrelaciones del individuo consigo mismo y su contexto, expresada a través de los conductos NEI (NeuroEndocrinoInmunes) con predominio inmunológico (Portal de Manifiesto).

VIOLENCIA. ASPECTOS DIAGNOSTICOS, PSICOPATOLÓFICOS Y TRATAMIENTO por La Dra. Emilia Suárez (*)  

Partiendo de que se considera violenta  a toda conducta agresiva que causa daño. Pudiendo implicar o no intencionalidad,  por lo que debe ser referida teniendo en cuenta los  datos que la preceden o que continúan al episodio . Intentamos hacer un recorrido por los distintos factores etiopatológicos: familiares, sociales,  individuales, biológicos. Analizamos los cuadros psicopatológicos más presentes en la conducta violenta a partir del análisis de varias investigaciones clínicas y de laboratorio.Hacemos referencia a los distintos tratamientos y sus posibles resultados. Dando especial importancia a la necesidad del trabajo interdisciplinario de la misma y a la modificación de los factores socio-familiares y ambientales perturbadores.

Lic. Alicia Delmira ArenazaLa inclusión de la sexualidad en los tratamientos psicoterapéticos y rehabilitatorios. Implicancias Clínicas por la Lic. Alicia Arenaza (*)

Este aporte es un intento de transmitir mi experiencia en el trabajo psicoterapéutico con pacientes con patologías crónicas, especialmente de etiología neurológica congénita o adquirida y relatar como el abordar la sexualidad e incluir la misma en la psicoterapia y en los tratamientos de rehabilitación en general, se observa una mejoría a nivel clínico. Esto es: menos residivas, disminución de las consecuencias agregadas (escaras, infecciones reiteradas etc.). Los resultados observados asientan sus conclusiones en estudios clínicos y de investigación, en sujetos portadores de complicaciones orgánicas, que afectan su genitalidad, no así su sexualidad.

Lic. Almira MéregaMusicoterapia: ciencia y arte, una saludable combinación por la Lic. Almira Mérega (*)

Se hace un recorrido desde los orígenes e importancia de la música a través de los tiempos, cómo ésta fue desde tiempos remotos considerada un medio de curación. Hasta la implementación de la musicoterapia como un recurso terapéutico para múltiples patologías, señalando los efectos biológicos y emocionales que la misma produce.Intersa abrir un espacio para poder pensar desde la mirda PsiconeuroInmunoEndocrinológica, como la musicoterapia actuando en los distintos, sistemas produce efectos en el ser humano como una red.

Silvia Bersanelli La Esclerosis Lateral Amiotrófica E.L.A por Silvia Bersanelli (*)

¿Qué es la E.L.A?

Como afecta a las motoneuronas se hace necesario conocer qué son las motoneuronas. Así fue  descripta por un neurólogo francés en 1850  y adquirió a través de Charcot en 1874 el nombre de  Esclerosis Lateral Amiotrófica – E.L.A. -.

Un espacio para intercambio, opiniones, reflexiones, colaboraciones, intereses...

En amulen nos interesan  las  opiniones, participaciones e intereses de nuestros lectores, porque creemos que éstos favorecen a construir este ámbito, como un lugar de riqueza, crecimiento e intercambio, para todos!

Hemos abierto un nuevo espacio para que puedan hacernos llegar sus opiniones, comentarios, ideas y todo aquel aporte que posibilite que éste, sea un espacio interactivo entre la comunidad interesada en el campo de la PsicoNeuroInmunoEndocrinología. Y para todos aquellos que se interesen en conocer sus aportes y ámbitos de aplicación.

Dr. Jorge SantiagoUn salto paradigmático: de la red PsicoNeuroInmunoEndocrina al modelo biocognitivo de la salud por el Dr. Jorge Santiago (*)

La red PsicoNeuroInmunoEndocrinològica. La influencia de los pensamientos y emociones en la fisiología del organismo y el papel del estrés en la salud y la enfermedad está sustentada en la existencia de la Red Psiconeuroinmunoendócrina. En ella, la Actividad Mental influye en los niveles Nervioso, Inmune y Endócrino a través de la liberación de moléculas de comunicación con actividad multidireccional.

La neurocientífica Candace Pert llama la atención sobre los péptidos de las emociones y propone que la mente se encuentra en todo el cuerpo. Señala que el cuerpo es inseparable de la mente, los neuropéptidos y sus receptores están en el cuerpo y la mente está en el cuerpo. Es una red con el sistema nervioso, hormonal, gastrointestinal e inmune para comunicarse entre ellos vía péptidos o receptores específicos de los péptidos (Pert 1997).

La concepción de Red Psiconeuroinmunoendócrina (Red PNIE) se origina en la década de los 80 cuando investigadores interdisciplinarios demuestran la existencia de múltiples vías de comunicación entre los sistemas nervioso, endócrino e inmune, (Besedovsky 1985, Felten 1985, O´dorisio 1985, Hall 1985, Pert 1985, Blalock 1985).
Ya en las décadas del 60 Solomon y Amkraut (Solomon 1964ª, 1964b, 1965) y del 70 Ader y Cohen (Ader 1975), Besedovsky (1977) dieron los primeros pasos en los descubrimientos de las relaciones Mente-Cuerpo.

Según el neurocientífico Francisco Varela y el inmunólogo Antonio Coutinho el sistema inmune posee actividad cognitiva y es responsable de la identidad molecular del cuerpo, en constante diálogo con el sistema nervioso, dos sistemas cognitivos interactivos (Capra, 1998).
Todas estas complicadas relaciones confirman la existencia de una red psiconeuroinmunoendócrina donde la modificación de uno de sus componentes va a producir modificaciones en toda la red (Bonet 1998) y por consiguiente influir sobre la salud y la enfermedad.
 Estos procesos son actualmente estudiados por la Psiconeuroinmunología (PNI), Neuroinmunomodulación ó Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE) como se le llama a esta nueva ciencia.

"Por su singularidad, la psiconeuroinmunología, es un puente para las disciplinas tradicionales de psiquiatría, psicología, neurología, endocrinología, inmunología, neurociencias, medicina interna, incluyendo también la cirugía (cicatrización de heridas)", (Solomon 2001).
"La psiconeuroinmunología (PNI) no sólo debe ayudar a entender la patofisiología y la psicofisiología de la enfermedad en más de un sistema de orientación teórica, sino que debe valorar también la relación médico – paciente y el propio rol del paciente en la superación de la enfermedad y mantenimiento de la salud" (Solomon 2001).
La Psiconeuroinmunología está disolviendo el dualismo mente-cuerpo y proporcionando las bases científicas para una medicina mas humanista (Ader 1998), (Solomon 1999).
A la luz de estos descubrimientos, la división conceptual entre la Psicología, las Neurociencias la Inmunología y la Endocrinología, resulta ser un artificio histórico (Pert 1985), en consecuencia mente y cuerpo se encuentran integrados en la red PNIE y la división entre la Psicología y la Medicina resulta ser artificial (Santiago 2000).

MODELO BIOCOGNITIVO:

El Modelo Biocognitivo, desarrollado originalmente por el Neuropsicólogo Clínico Mario E. Martinez (1998) en la búsqueda de una ciencia unificada del hombre, basado en las investigaciones de la Psiconeuroinmunología, las Neurociencias, la Antropología Médica, la Fenomenología de Merleau-Ponty, la Física Cuántica y la Teoría del Caos, integra los hallazgos de diversas disciplinas y considera al hombre como una totalidad en una unidad dinámica de mente, cuerpo, historia personal y cultural.

La Teoría Biocognitiva propone una epistemología de la bioinformación que sugiere como la cognición y la biología coemergen en su historia cultural para crear una realidad personal que modula los procesos de salud y enfermedad (Martínez 2001)
El Modelo Biocognitivo amplía la visión de la Psiconeuroinmunología al incorporar la antropología médica y considerar que el hombre resulta inseparable de su historia personal y cultural. Ambos eventos definen el campo de creencias del individuo.

En el Modelo Biocognitivo, la coemergencia de mente, cuerpo, cultura e historia personal colapsa en una unidad que denomina Campo de Bioinformación. Cuando existe comunicación entre campos, coemerge una nueva bioinformación que intenta máxima relevancia para lograr significado y alcanzar estabilidad de horizontes (Martínez, 1998)
En este nuevo lenguaje encontramos que la comprensión del hombre como individuo (mente-cuerpo) se extiende a mente, cuerpo, cultura e historia personal (Campo de Bioinformación), el individuo como campo de bioinformación que en su interacción ecológica con otros individuos modifica su propia bioinformación, cuando en esta interacción se produce inestabilidad crónica de horizontes, la consecuencia es el estrés y la enfermedad.

El concepto de campo de bioinformación resuelve el llamado problema mente-cuerpo.

La Bioinformación se imprime o registra en la totalidad del campo. El Modelo Biocognitivo propone que en concordancia con la Teoría Cuántica y del Caos, el registro se realiza simultáneamente y sin localidad en la totalidad del campo de bioinformación (En todas las células) y se comunica linealmente y con localidad a través de los conductos NEI (Nervioso, Endocrino e Inmune) y se expresa en los Portales de Manifiesto en todo el cuerpo (Martínez, 1998).
Basándose en la Teoría del Caos, el Modelo Biocognitivo plantea que en la impresión total de campo la bioinformación se encuentra en forma fractal, descontextualizada, archivada con iteración (Memoria Biocognitiva), al recuperarse como biocogniciones la bioinformación se recontextualiza y se expresa linealmente. El proceso de iteración mantiene la totalidad de la bioinformación en cada uno de los fractales.
El Modelo Biocognitivo presenta una gran riqueza heurística y nos permite considerar todos los procesos mente-cuerpo como procesos bioinformacionales.

CODIGOS BIOÉTICOS:

En este modelo, los Códigos Bioéticos se convierten en los jueces que definen si el campo de bioinformación se dirige hacia la estabilidad o inestabilidad de horizontes. El significado ocurre al resolver la inestabilidad de horizontes cuando se logra máxima relevancia de contexto.
El campo de creencias originado durante la historia del individuo en fusión con su cultura de origen, crea un horizonte, una frontera de lo propio y lo no propio, esta frontera es inestable y se rige por las leyes del caos. La interpretación de los eventos guiada por los códigos bioéticos resulta en una nueva impresión total del campo de bioinformación

Las unidades afecto-cognitivas de los códigos bioéticos, miedo-desesperanza (código portero) cólera-autoodio (código ejecutor), empatía-expectativa benigna, amor-fé (código pionero), permiten los cambios a nivel de la totalidad del campo de bioinformación.
Cada unidad afecto-cognitiva en su historia cultural causa cambios en los horizontes los cuales son los parámetros de efecto. Las fronteras biocognitivas son precursores del miedo y cuando se violan (código portero) lo liberan a todos los niveles. Por ejemplo, la indefensión a nivel de campo causaría hipoactividad celular en todas las células del campo incluyendo las células inmunes y el auto-odio causaría agresividad o hiper-actividad a nivel de campo en todas las células incluyendo las células inmunes (Martínez, 2000)

En el otro sentido, el empoderamiento a nivel de campo se transmite a nivel celular (código pionero). La terapia biocognitiva busca encontrar el grado de evolución de los códigos bioéticos de los pacientes (Martínez, 2000).
El Modelo Biocognitivo, considera el campo de creencias como una unidad afecto-cognitiva-cultural (biocognición) que al ser guiada por los códigos bioéticos coemerge con los conductos NEI en nueva bioinformación .

Martínez & Santiago (2001), señalan que las interacciones celulares reflejan las interpretaciones bioculturales en busca de relevancia de contexto al reflejarse los eventos biocognitivos a nivel celular.

CONCLUSIONES:
En el presente trabajo he intentado establecer un puente entre la Psiconeuroinmunología y el Modelo Biocognitivo, la pregunta actual es: ¿Necesita la Psiconeuroinmunología un modelo teórico?. Creo que cada vez mas numerosos profesionales dedicados a la PNI, encuentran en su trabajo interdisciplinario la necesidad de un modelo integrador que la PNI aún no posee.
A puertas del tercer milenio, ya disuelto el dualismo cartesiano mente-cuerpo nos encontramos con que la PNI sigue acumulando datos científicos, pero sin ninguna teoría unificadora. Por eso creo que es necesario dar el salto paradigmático en un modelo coherente que incorpore a la Psiconeuroinmunología los nuevos aportes de la Antropología Médica, la Física Cuántica y la Teoría del Caos.
Deseo aclarar, que el Modelo Biocognitivo reconoce que la PNI es una colaboración interdisciplinaria que no se puede reducir a una especialidad clínica. En consecuencia, el Modelo Biocognitivo propone recontextualizar las premisas que las diferentes disciplinas traen a la PNI para crear un campo unificado en las ciencias de la vida donde la causa coemerge contextualmente y las consecuencias son recíprocas.
Si el Modelo Biocognitivo va a convertirse en este nuevo modelo, solo el tiempo lo dirá, invito a considerarlo, estudiarlo, contrastarlo y discutirlo, pues solamente el intercambio fecundo de opiniones permitirá obtener conclusiones y alcanzar el consenso
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BIBLIOGRAFÍA : www.biocognitive.com y en www.interpsiquis.com


Un enfoque biocognitivo de la artritis reumatoide. Aplicación clínica de la teoría biocognitiva en el modelo de la artritis rematoide por el Dr. Jorge Santiago(*)

La enfermedad conocida como Artritis Reumatoide, es una enfermedad Bioinformacional, de la historia de interrelaciones del individuo consigo mismo y su contexto, expresada a través de los conductos NEI (NeuroEndocrinoInmunes) con predominio inmunológico (Portal de Manifiesto).

  Dentro de los conductos NeuroEndócrinoInmunológico, el campo inmune expresa una actividad que refleja la coemergencia con la historia cultural e historia personal del individuo.

  Desde la impresión total de campo surge la expresión  hacia la salud o la enfermedad a través de los portales de manifiesto.

Una integración de los hallazgos en AR:

GENÉTICOS:

1-

El hallazgo de predisposición genética principalmente por la portación de los alelos HLA-DRB1 y HLA-DR4 (individuos mas genéticamente vulnerables)

2-

Determinadas secuencias de aa compartidas entre estos alelos y regiones multivariables del receptor T.

3-

Cercanía entre el locus del gen de los alelos HLA en el ADN con el gen de la prolactina.

ENDOCRINOS:

1-

Pacientes con AR presentan generalmente la Prolactina elevada, la cual es un potente inmunoestimulante.

2-

Pacientes con AR generalmente tienen el eje Hipotálamo-Hipófiso-Adrenal alterado, donde se encuentra la coexistencia de CRH disminuida y curvas planas en el ritmo circadiano del Cortisol.

3-

Pacientes con AR presentan los Estrógenos disminuidos.

INMUNES:

1-

Presencia del Factor Reumatoideo.

2-

Aumento de Citoquinas Inflamatorias.

HISTORIA PERSONAL

Antecedentes de violencia o ausencia paterna en la infancia, abusos, madre con autoestima disminuida.

HISTORIA CULTURAL

Campo de creencias propio de la cultura de origen interiorizada desde el hogar.

PSIQUIÁTRICOS

Generalmente la AR coexiste con depresión atípica

PSICOLÓGICOS

 Estilo de afrontamiento pasivo, tendencia al pesimismo, desesperanza, autoodio, baja autoestima.

DISCUSIÓN BIOCOGNITIVA:

La historia biocultural en la AR ha configurado un individuo con las siguientes características:

1-

 Estilo de afrontamiento pasivo, tendencia al pesimismo, desesperanza, autoodio, baja autoestima.

2-

Código Portero ambivalente

3-

Campo Bioinformacional con labilidad en áreas genéticamente vulnerables.

4-

Conductos NEI con umbrales de activación alterados.

5-

Los Conductos NEI coemergen con el Código Ejecutor hacia la expresión en Portales de manifiesto a nivel genómico, peptídico y celular con predominio inmunológico orientándose a la autoinmunidad.

Si el Código Ejecutor prevalece (por razones históricas bioculturales) y existe un sentimiento de autoodio, traducido en el idioma inmune es una señal para manifestarse en este portal como autoinmunidad.

Desde la impresión simultánea a nivel de campo de bioinformación, la expresión lineal de la inmunidad ha  "traducido" el idioma cultural y psíquico a su lenguaje y actividad.

PSICOFARMACOLOGIA BIOCOGNITIVA EN AR:

El VIP, liberado en el autoamor y otros estados placenteros es protector también de la AR. Recientes hallazgos han mostrado que disminuye la hiperactivación inmunológica al modular negativamente la respuesta TH1 produciendo disminución de las citoquinas inflamatorias. Los modelos experimentales en ratones (Delgado 2001) han demostrado que inyecciones de VIP producen mejora cuantificable clínica e inmunologicamente.

TERAPIA BIOCOGNITIVA EN AR:

La terapia biocognitiva busca reestablecer la comunicación fluida en el campo bioinformacional y recuperar el proceso caótico de salud. La intervención biocognitiva se realiza en los comunicadores bioinformacionales como son los conductos NEI y los Códigos Bioéticos  Envíe desde aqui su comentario sobre esta notaVolver al indice

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(*) El Dr. Jorge Santiago es médico graduado en la Universidad de Buenos Aires - Argentina. Diplomado por el Institute of Biocognitive Psychology (IBP)-Nashville-Tennessee USA. Director de la Filial del IBP en Perú. Fundador y Presidente de la Sociedad Peruana de PNI.
Catedrático del Postgrado en PNI de las Universidades San Marcos y Ricardo Palma en Lima, Perú y de PNIE en el Hospital Central de la FAP en Lima-Perú.


Dra. Emilia SuárezViolencia: aspectos diagnósticos, psicopatológicos y tratamiento por La Dra.Emilia Suárez (*)

Partiendo de que se considera violenta  a toda conducta agresiva que causa daño. Pudiendo implicar o no  intencionalidad,  por lo que debe ser referida teniendo en cuenta los  datos que la preceden o que continúan al episodio.

Se intenta hacer un recorrido por los distintos factores etiopatológicos: familiares, sociales, individuales, biológicos.

Se analizan los cuadros psicopatológicos más presentes en la conducta violenta a partir del análisis de varias investigaciones clínicas y de laboratorio.

Se hace referencia a los distintos tratamientos y sus posibles resultados. Dando especial importancia a la necesidad del trabajo interdisciplinario de la misma y a la modificación de los factores socio-familiares y ambientales perturbadores.

Es violenta toda conducta agresiva que causa daño. La misma  puede implicar o no intencionalidad,  por lo que debe ser referida teniendo en cuenta los  datos que la preceden o que continúan al episodio en cuestión.

En general implica la ruptura del balance entre impulsos y los mecanismos de control internos.

Las conductas violentas o predictoras de violencia se pueden detectar desde la infancia.

En los EU semanalmente alrededor de 40 niños y/o adolescentes mueren por esta causa.(Psychiatric Times. September 2001. Vol XVIII. Issue 9). En 1997 uno de cada 16000 jóvenes entre 10 y 17 años fue identificado como participante en un homicidio (Office of Juvenile Justice and Delinquency Prevention, 2000).

La violencia juvenil, habitualmente aparece ligada a factores de riesgo tales como: 1) vulnerabilidad biológica, 2) disciplina inconsistente o permisiva en exceso, 3) deprivación afectiva, 4) fácil acceso a las armas, y 5) exposición a hechos violentos y a tóxicos. Siendo  frecuente que muchos de estos factores sean concurrentes.

Hallazgos bioquímicos incluyen:  elevados niveles de serotonina, alteraciones en la sensibilidad de receptores dopamínicos hipotalámicos, niveles altos de dopamina,  disregulación hipotalámica con respuesta anormal a la hormona liberadora de tirotrofina, elevados niveles de triiodotironina, disfunción del sistema opiáceo endógeno, reducción urinaria de metabolitos de catecolaminas, reducción de betaendorfinas en plasma con elevada fracción de endorfinas II en CSF

La conducta violenta es raro que aparezca espontáneamente, en general es la culminación de un largo desarrollo. A veces la agresividad es respuesta a situaciones de estrés que ocurren durante un período vulnerable del desarrollo orgánico y/o psicológico. El mismo individuo puede no responder de la misma manera según los diferentes momentos de su vida.

El comportamiento agresivo o la conducta antisocial motiva  entre el 30-50% de las consultas de niños y adolescentes. Al mismo tiempo carecemos de instrumentos o protocolos certeros para la identificación o predicción de la agresividad juvenil.

Los pasos iniciales serán aquellos tendientes al diagnóstico e identificación de: factores de riesgo acumulativos, determinación del comienzo, severidad y curso de la conducta violenta, comorbilidad asociada y capacidad para generar un cambio en respuestas futuras.

El abordaje de estos casos necesitará del esfuerzo coordinado del equipo terapeútico: terapeuta individual, terapeuta/s familiares, psicopedagogos, educadores, asistentes sociales, laborterapeutas, etc., y los espacios donde se juegue esta problemática incluirán: consultorios de emergencia, escuelas, cortes judiciales, salas de internación, consultorios ambulatorios, etc.

Como es habitual que sean mucho más frecuentes los actos violentos en varones que en niñas, en general en éstas, con respecto al mismo problema se ha profundizado menos. Sin embargo el grado de conducta antisocial y violenta en niñas aparece en aumento. En 1999. el arresto de adolescentes mujeres aumentó un 74% respecto del año 1980. mientras que el arresto de adolescentes varones decreció un 7% (White, 2001).

 Se ha visto que las mujeres son en general  más vulnerables a factores de disfunción familiar y tienen un inicio más tardío de la conducta violenta (Campbell, 1994).

Algunas evidencias preliminares asocian estados depresivos en mujeres adolescentes y situaciones de violencia familiar con conducta antisocial. Toda conducta antisocial en mujeres debe alertar sobre la existencia de desórdenes psiquiátricos comórbidos.

Por otro lado la violencia puede aparecer como rasgo o como característica de un trastorno de personalidad, entendiendo rasgo y trastorno como extremos de un continuum en donde el trastorno constituye un patrón estable e incohercible  ( B del DSM IV), mientras que el rasgo es de naturaleza más plástica; en todas las circunstancias  habrá interacción negativa con el ambiente, entorno o vida personal del paciente

La agresividad puede observarse en el Trastorno por estrés postraumático ( PTSD), trastorno bipolar, depresión, demencia,esquizofrenia (EZQ),Trastorno por Deficit Atencional (ADHD),Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), etc.

En el trastorno en general hay alteraciones en el área de la cognición y de los afectos. Su inicio es en la niñez o adolescencia temprana..

Así, el primer subtipo de conducta antisocial se clasifica de acuerdo a la época de inicio: a) prepuberal y b) adolescente. La primera es más rara pero se asocia con conducta violenta más grave y peor pronóstico.

Las estructuras nerviosas involucradas en el circuito de la violencia son:

1-

El circuito tálamo-amigdalino, que asigna significación emocional a la percepción sensorial

2-

Los ganglios basales que participan de la motivación y expresión motora.

3-

Corteza frontal medial-orbital, conectada con la amígdala y que parece tener un efecto inhibitorio

4-

Hipotálamo cuya patología (tumores) a veces se expresa en una conducta agresiva;

5-

Lóbulo frontal,( comprometido en la EZQ, patología que presenta agresividad)

6-

Estriado, que también interviene en el aspecto motor de la agresividad.

En una revisión hecha sobre 4 estudios que buscaban relación entre violencia temprana y violencia tardía, Hawkins y col. (1998) mostraron que la conducta agresiva de aparición entre los 6 y 13 años en varones predecía un comportamiento violento tardío. Generalmente se asociaba a déficit neuropsicológico como: compromiso del lenguaje y de la función intelectual, ADHD, e inconsistente disciplina por parte de los padres.

Aún en niños con ADHD aquellos con comportamiento agresivo presentan mayor grado de patología y/o factores de disfuncion familiar y social.; subsecuentemente con mayor probabilidad desarrollarán una personalidad antisocial y abuso de sustancias. Contrariamente los niños con ADHD no agresivos presentan mayor déficit cognitivo y hermanos con dificultades en el aprendizaje.(J Clin Psychitry 1999;60, suppl 15).

Ensayos usando agonistas serotonérgicos como la d,l-fenfluramina ha definido muy bien las diferencias entre los dos grupos de niños con ADHD: aquellos agresivos de los no-agresivos.

Los agresivos tuvieron un aumento mayor de prolactina por fenfluramina, lo que hablaría de diferencias en la función central serotonérgica. No se encontraron diferencias significativas en el cortisol plasmático  entre ambos grupos.

Las alteraciones que aumentan los factores de riesgo para una conducta violenta son ( como ya ha sido mencionado): hiperactividad, impulsividad, dificultades en el aprendizaje,  déficits motor y en el habla, rechazo parental, rechazo de pares y bajo coeficiente intelectual preescolar.

En otros niños el inicio de actitudes agresivas son para  obtener ciertas recompensas específicas y a lograr dominio social (agresión proactiva). Esto implica un nivel mínimo de alerta psicofisiológica (arousal) y esta relacionada con la agresión predatoria. Por el contrario la agresión  reactiva o agresión afectiva es el uso de la fuerza contra aquello percibido como ataque, amenaza o provocación. Esta instancia defensiva es gatillada por una respuesta de tipo pelea-huída (fight or flight response), con un alto nivel de activación fisiológica.

La agresión reactiva se caracteriza por una ira explosiva-impulsiva con niveles bajos de metabolitos de serotonina en LCR (Kruesi et al, 1995). La activación autonómica es inducida por el miedo que lleva a la irritabilidad y al hiperalerta.(Lewis, 1992).

En los modelos animales la estimulación del hipotálamo ventromedial reproduce un tipo de agresión afectiva o reactiva (Siegel et al, 1995).

Aquellos pacientes con alta agresividad afectiva poseen alta incidencia de síntomas psicóticos y una alta probabilidad de responder cuando son medicados con Litio o neurolépticos.

El comportamiento agresivo tanto en niños como adolescentes cursa con anormalidades en las respuestas periféricas al estrés.

Un referente periférico es la concentración de cortisol en saliva , que puede reflejar alteraciones del eje  hipotalámico-hipófiso-adrenal. En un estudio longitudinal de 38 casos clínicos de niños en edad escolar, los bajos niveles de cortisol en saliva se asociaron a una agresividad persistente de comienzo temprano. (McBurnett et al, 2000). Los niños con bajas concentraciones de cortisol (medidos en el 2do y 4to año del estudio) tenían tres veces más síntomas agresivos que aquellos niños con niveles altos de cortisol.

En los casos de agresividad activa había niveles bajos de ansiedad y niveles bajos de cortisol. Por el contrario los casos de agresividad afectiva con alto grado de reactividad tenían altos niveles de cortisol

En otros trabajos Yehuda et al, 1995, encontraron  niveles de cortisol bajos en pacientes con trastorno de estrés post postraumático.

La plasticidad cerebral del niño en desarrollo sugiere que el estrés prenatal y perinatal (negligencia materna, abuso y madres fumadoras) pueden inducir cambios permanentes en el eje hipotalámico-hipofiso-adrenal (Perry and Pollard, 1998) y más tarde expresarse como perturbaciones agresivas en el vínculo con padres y maestros ya en los años preescolares. (Wartner et al,1994). En estos casos se ha encontrado niveles altos de cortisol. Sin embargo algunos niños con perturbaciones en su configuración vincular y altos niveles de cortisol en saliva no necesariamente desarrollaran conducta agresiva, por lo tanto este marcador fisiológico no debe ser tomado como predictor indiscutido de violencia.

CONDUCTA VIOLENTA COMO RASGO ESENCIAL

* Trastorno explosivo intermitente (Trastorno del control de los impulsos)
* Trastorno explosivo intermitente (Trastorno del control de los impulsos)
* Trastorno límite de la personalidad
* Sadismo sexual (Trastornos sexuales-Parafilias)

CONDUCTA VIOLENTA COMO RASGO ASOCIADO

A- Abuso de sustancias
B- Retardo mental
C- Trastorno e déficit atencional con hiperactividad
D- Trastorno psicótico breve
E- Esquizofrenia y Trastorno Esquizoafectivo
F- Trastorno paranoide
G- Trastorno bipolar
H- Trastorno por estrés post traumático

CONDUCTA VIOLENTA COMO RASGO INFRECUENTE

A- Trastorno psicótico no especificado
B- Trastorno depresivo mayor
C- Trastorno distímico. Trastorno ciclotímico
D- Trastorno histriónico de la personalidad
E- Trastorno esquizoide de la personalidad
F- Trastorno esquizotípico de la personalidad

ETIOLOGIAS ORGANICAS QUE INDUCEN A LA AGRESIVIDAD

A- Traumatismo y tumores cerebrales
B- ACV y otras patologías vasculares
C- Medicaciones (opiáceos, hipnóticos, corticoides, anfetaminas, anticolinérgicos), alcohol o abuso de sustancias,
D- Delirios por  hipoxia, disbalance electrolítico, anestesia, uremia
E- Enfermedad de Alzheimer
F- Patologías crónicas neurológicas: Corea de Huntington. Enf. de Wilson, Parkinson, esclerosis múltiple, lupus.
G- Infecciones: meningitis, encefalitis, HIV
H- Epilepsias
I- Enfermedades metabólicas: hiper o hipotiroidismo, hipoglucemia, déficit vitamínicos, porfiria, etc.

FACTORES ACUMULATIVOS DE RIESGO

Existen numerosos trabajos que aportan evidencia empírica consistente, acerca de la interacción entre variables biológicas y ambientales.

Raine y colab.( 1994, 1997) observaron una población de 4.269 niños dinamarqueses desde el nacimiento y los evaluó hasta los 18 años. Los clasificó de acuerdo a dos variables, los que habían tenido complicaciones o compromiso neurológico y los que no lo habían tenido.

Los niños que habían tenido complicaciones o compromiso neurológico,  presentaban casi la misma chance de convertirse en criminales violentos 18 años más tarde que aquellos niños sin estas complicaciones. Pero el grupo de niños que tenía como antecedente el haber sido rechazados o no deseados por su familia, constituían el porcentaje mayor de los criminales violentos en la población de los 4269 observados.

El estudio de Raine definió como rechazo del infante, tanto al rechazo materno ( embarazo no deseado, tentativa de aborto, etc.) como a la disrupción del vínculo madre-niño ( niños cuidados por instituciones). Esto ratificó la importancia y la efectividad de la intervención temprana en la prevención de estos factores de riesgo., por ejemplo: la visita periódica de asistentes sociales durante los dos primeros años de vida ( promedio 30 visitas), en los hogares de familias designadas como vulnerables. Dichas intervenciones pueden compensar aspectos negativos pre y perinatales y prevenir serias conductas de comportamiento antisocial que generan actos delictivos futuros. (Olds y colab.,1998).

Otros autores como John Hamling(1996) identifican tres indicadores fuertes de comportamiento violento en la adultez y estos son: 1) prolongada enuresis (7-10 años), 2) actitudes crueles con animales y 3) actos piromaníacos.

Aún en estos casos se ha intentado medir el grado de severidad y así se ha hecho diferencia por ejemplo en: interés por el fuego, juegos con fuego o provocación de incendios. De manera similar parece menos grave el antecedente de crueldad con insectos y peces que con mamíferos y pájaros.

FACTORES FAMILIARES

El ambiente familiar es el sistema íntimo donde el desarrollo se modela., aquí juega un rol pivotante la consistencia de la disciplina impuesta por los padres, que junto a la atención sobre las actividades que desarrolla el niño se acompañan de una reducción significativa de la conducta antisocial.

Por ejemplo los padres en respuesta a la oposición agresiva del niño pueden fallidamente intervenir con:  desánimo, indiferencia, respuestas neutrales, duro castigo y represión o excesivo afecto negativo.

La recíproca escalada violenta puede suceder con incremento de la  coerción entre  los padres y el niño. El niño puede aprender así que sus reacciones agresivas en respuesta a la actitud de sus padres frecuentemente consigue la derrota y la victoria sobre ellos. De esta manera  su comportamiento antisocial se refuerza una y otra vez.

Otro grupo altamente vulnerable lo constituyen aquellos niños abusados lo que generalmente ocurre dentro de la misma familia( padres, abuelos, tíos, primos ,hermanos mayores)

TRATAMIENTO PSICOSOCIAL

En el caso de niños y adolescentes se impone el trabajo con los padres que oscila entre 1 a 3 años.

El tratamiento combinado (individual y familiar) ha demostrado ser más efectivo que aquellos casos que solamente se abordaban en forma individual.

Además en muchos casos se hace necesaria una motivación para el cambio y a veces el cambio una vez conseguido es inaplicable en el medio en que el niño o adolescente ha crecido o es devuelto. Por eso el aporte social es imprescindible.

Muchos de estos niños vulnerables a conductas violentas tienen un lenguaje deficitariamente expresivo o presentan fallas en la función ejecutiva o en el control de sus impulsos, lo que  facilita poner sus emociones más en actos que en palabras y entorpece los procesos de comprensión e internalización.

FACTORES AMBIENTALES

El acceso a armas potencialmente letales, especialmente las de fuego, incrementa el riesgo de violencia juvenil.

Pittel (1998) categoriza  y clasifica a los portadores de armas como: negadores, inocentes, pusilánimes y defensores.

El primero se declarará ignorante acerca de cómo llegó el arma a sus manos, “no sabrá que estaba en su saco o mochila e insistirá que fue puesta por algún otro delincuente”.. El inocente admitirá la posesión del arma pero probablemente dirá que la porta para otro o que la encontró. Es importante consignar estas justificaciones acerca del portar armas, porque aportarán datos sobre las implicancias clínicas.

Otra relación es aquella que se da entre drogas ilícitas, alcohol y violencia. El alcohol reduce la función inhibitoria,.aumentando la excitabilidad.

Un estudio reciente sobre violencia juvenil en escuelas demostró que el 40% de los alumnos que consumían alcohol en la escuela portaban armas; mientras que entre los que no consumían alcohol  en la escuela el porcentaje era del 4%.( Bell y colab.2001)

TRATAMIENTO Y CONCLUSIONES

A- No existen fármacos específicos para la agresividad, pero algunos fármacos como los antipsicóticos atípicos, anticonvulsivantes, estabilizadores del humor, ansiolíticos, betabloqueantes y alfa-agonistas son utilizados por su capacidad indirecta de disminuir la agresividad.
B- En general la agresividad abarca un amplio rango de la psicopatología,
C- Muchas veces el tratamiento de la condición comórbida mejora el comportamiento agresivo.
D- Se ha observado que jóvenes  depresivos con comportamiento agresivo al mejorar de la depresión también mejoraban su comportamiento.
E- La agresividad en niños con ADHD se reduce con el tratamiento con psicoestimulantes o con clonidina.
F- El Litio o el Divalproato ha sido utilizado con éxito en niños y adolescentes con desórdenes caracterizados por temperamento explosivo y labilidad del humor o desorden bipolar. Algunos clínicos sugieren que esquemas que incluyan recaptadores de serotonina pueden aliviar síntomas de irritabilidad en niños con depresión.
G- En desórdenes de conducta se han reportado mejorías con el uso de Antipsicóticos Atípicos, especialmente Risperidona

(1) Por ejemplo, el PVC presente en materiales plásticos y descartables, cuya incineración produce dioxinas; y los falatos ( que otorgan flexibilidad a muchas sustancias)..Las dioxinas causan trastornos psicomotores, defectos en la audición, hiperquinesia y déficit atencional y autismo  Envíe desde aqui su comentario sobre esta notaVolver al indice

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(*) La Dra. Emilia Suárez es médica. Especialista en  Psiquiatría - Miembro de Fundopsi – Miembro Adherente  de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires(AP de BA) – Miembro de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA)- Miembro de (APSA) Asociación Psiquiatras de Buenos Aires


Lic. Alicia Delmira ArenazaLa inclusión de la sexualidad en los tratamientos psicoterapéticos y rehabilitatorios. Implicancias Clínicas Por la Lic. Alicia Arenaza (*)  

La posibilidad de haberme aproximado a incursionar en la comprensión de fenómenos endocrinos, inmunes, neurológicos como sistemas interconectados entre sí, me despertó una serie de inquietudes a la  vez que  me aclaró fenómenos observados en la actividad clínica.

El cuerpo de los seres humanos es un entramado que desde lo genético – constitucional en interjuego con los sistemas neurológico, endocrino, inmune, vascular y psicológico se tornará en campo más o menos propicio para el despliegue de patologías con predominio en algunas de estas áreas.

Se desprende del trabajo clínico con pacientes portadores de patologías que comprometen el área genital y de las investigaciones realizadas con sujetos con compromisos genitales, que la capacidad de afectivizar adecuadamente el cuerpo por parte de los objetos primarios, ayudará al logro de una vida afectiva  y sexual acorde al momento evolutivo del sujeto.

Los sujetos que han tenido la posibilidad de recorrer previamente las reacciones de su cuerpo al tacto y a las caricias recibidas pueden utilizar mejor su capital sexual en el momento que la genitalidad ve afectada sus vías de expresión, efecto de distintas noxas o traumas.

Estas experiencias previas al daño o conjuntamente (cuando se trata de patologías congénitas), deja una inscripción en el sistema PsicoNeuroInmunoEndocrinològico al igual que lo hará la vivencia traumática.

El daño orgánico impacta en el psiquismo con las características de un trauma, dejando éste una impronta orgánica que afectando estructuras del SNC producirán señales en los otros sistemas biológicos. El sistema inmune, influenciado por el Sistema Nervioso Central y modulado por factores psicosociales, forman una suerte de red en donde el compromiso en cualquiera de los sistemas afectará al resto.

Han comprobado quienes se dedican a la atención de pacientes con experiencias traumáticas que éstas cuando no son elaboradas adecuadamente se constituyen en factores que afectan los sistemas endocrinos, inmunes, nerviosos, tornando al sujeto más vulnerable a la enfermedad y/o compromisos asociados a la misma.

La falta de una elaboración y atención  adecuada y temprana, hará que esta vivencia deje marcas que entrarán muchas veces  a operar con las características semiológicas que lo hace una situación de estrés post- traumático.

Así las secuelas emocionales y su consecuente evolución personal de factores genéticos o adquiridos, como así también los aspectos emocionales familiares y vinculares. Ocupando un lugar capital los vínculos previos por donde haya podido transitar el sujeto. Vínculos que en muchos casos serán capaces de subsanar gran parte de las fallas producidas en otros niveles.

Para autores  de orientación psicoanalítica como Freud, Malher, Kohut, García Badaracco, entre otros, los componentes orgánicos no son per – se productores de daño psíquico. En la medida que los padres u objetos primarios hayan podido aceptar a su hijo como tal y no como portador de un defecto y en tanto hayan podido elaborar situaciones de duelo que la aparición de un sujeto con marcas en su cuerpo significa. Estas relaciones cuando se instalan adecuadamente permiten procesos de identificaciones sanas que serán el germen de una vida sexual madura y plena.

Investigadores de la neuroendocrinofisiología sexual, quienes centraron su atención en la funcionalidad de la genitalidad, el deseo y las conductas sexuales en pacientes con lesiones medulares y otros daños neurohormonales, usando un modelo biologista llegaron a la conclusión  que: la personalidad previa, la autoestima, los vínculos de pareja preexistentes, el nivel intelectual ( entre otros )son elementos determinantes en el logro de una vida sexual más libre y placentera, mucho más que la lesión corporal en sí misma.

* Entre estas vale destacar: Charlifue , Gerhart , Menter y otros Del Craig Hospital Colorado USA en 1992  analizaron las consecuencias sexuales en las lesionadas medulares y encontraron que todas aquellas que habían tenido una personalidad premórbica con déficit en su imagen  corporal y baja autoestima  presentaban más dificultades para reconectarse con la vida sexual luego de haber sufrido una lesión medular .( Aquellas que se interesaban por mejorar su vida sexual en su gran mayoría referían haber recibido información insuficiente  e inexacta durante su período de rehabilitación)
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Ktreuter , Sullivan , Siösteen ( Suecia ) donde en varios estudios han evaluado la adaptación de los lesionados medulares y sus parejas luego de la injuria..

En el año 1990  realizaron un estudio donde buscaban ver; como las habilidades, actitudes y actividades sexuales formaban parte del ajuste  general de sujetos con lesiones medulares.

 A pesar de las difusiones sexuales, más de la mitad de los sujetos (57%) clasificaban sus relaciones sexuales luego de la lesión como satisfactorias o al menos fundamentalmente satisfactorias. La mayoría continuaba manteniendo intercambio sexual,  aunque muchos de ellos con menor frecuencia que antes de la lesión. El ajuste sexual estaba estrechamente relacionado con la frecuencia de los intercambios sexuales  y las personas con mayor nivel intelectual o  conocimientos habían referido un mejor ajuste. No se encontró una relación entre completud o no de la lesión, ni el nivel de la misma con respecto a la satisfacción sexual. Señalan los autores que el asesoramiento sexual y el trabajo psicológico durante la rehabilitación son factores predictores de una mejor evolución

Pese a la pérdida de movilidad y de  sensaciones genitales,  la mayoría de los sujetos consideraban que el deseo no estaba  alterado. La mayor parte de los que perdían el interés por su sexualidad estaba en relación   con una baja autoestima o disfunciones en la relación de pareja.

Siempre los intereses previos en la vida sexual favorecían una vida sexual más activa y gratificante luego del accidente.

Señalaron como un dato importante la posibilidad de haber logrado mayor independencia en la vida diaria (trabajo, estudio etc.) al igual que una buena condición psíquica; libre de ansiedad y depresión lo que aumentaba la autoestima y el sentimiento de sentirse atractivo para el otro integrante de la pareja.

En 1994  investigaron las experiencias de las parejas de 49 lesionados medulares con lesión completa entre 18 y 79 años  (39 varones y 10 mujeres)en relación a interés sexual, conducta y satisfacción. Desde la perspectiva de la pareja (el único estudio que focaliza la investigación desde el punto de vista de la pareja), la cercanía emocional, los intereses mutuos  y sentimientos de compromiso para emprender una variedad de actividades sexuales  mostraban ser más importantes que los aspectos fisiológicos de la  sexualidad .

De esta forma la expresión sexual de las personas con lesión podían  estar afectuadas no sólo por su particular déficit físico, sino y fundamentalmente por las actitudes de la pareja y la sociedad frente a la discapacidad y fundamentalmente la visión que de sí mismo tenía la persona lesionada; su autoestima, su imagen corporal y la confianza en las relaciones interpersonales.

 La sexualidad era considerada como un  proceso dinámico de aprendizaje en el que estaban incluidos componentes psicológicos, conductuales y sociales .

 En las parejas donde había una comunicación abierta y honesta  en materia de sexualidad con su pareja la sexualidad era más placentera sintiéndose menos el peso de la lesión.

La mayor parte de las parejas especialmente las más jóvenes usaban otros recursos además del coito para la satisfacción sexual. En la respuesta sexual femenina se encontró que la estimulación manual y oral eran caminos efectivos para la obtención de orgasmos y para-orgasmos.

La satisfacción no aparecía relacionada directamente con el nivel o grado de la lesión, sin embargo la conservación de la sensación genital era sentida como importante al igual que la capacidad de mover las manos. 

 En otro estudio del mismo año estos autores analizaban los aspectos emocionales y sexuales de las relaciones (también desde el punto de vista de la parejas) antes y después de la lesión. La muestra estaba formada por 26 relaciones establecidas antes del accidente y 23 después .era significativa la diferencia de edad media en las parejas pre y post lesión, con una edad media de 51 años para las relaciones previas al daño y con una media de edad de 28 años para las parejas formadas luego del daño. Se tornaron en cuenta el nivel del daño, la edad, la edad al momento del accidente, el tiempo transcurrido desde la lesión,  la edad de las parejas, el tiempo de la relación.

Éste y otros estudios similares como el de Simons y Ball, encontraron que las parejas constituidas luego del accidente tenían un ajuste sexual muy superior a las parejas en donde un integrante había enfermado luego de constituida la unión. Estas parejas formadas con la lesión ya adquirida mantenían más contacto con el mundo interior y mejor integración entre sí.

 El 59% de las parejas constituidas luego de la lesión  se consideraban sexualmente atractivos  en comparación con un 20% de las parejas formadas antes del accidente . El 49% de las parejas pre-daño referían una disminución en la frecuencia sexual contra un 26% delos post daño Todas las parejas armadas luego de la lesión  eran sexualmente activas, el 74% mantenían vida sexual semanalmente o más con o sin coito, en los pre lesión el porcentaje era del 27% .quienes mantenían relaciones 1 a 3 veces al año o menos eran las parejas de más edad, lo que es atribuido por Nikas a la edad de los integrantes de la pareja, mientras en los jóvenes se encontraba mayor permeabilidad para encontrar recursos más creativos y alternativos de otras formas de encuentros sexuales no convencionales. Estos autores atribuyen el hecho de mejores logros en los jóvenes lesionados, a la pérdida de tabúes y al vivir en una época de mayor libertad sexual. Las personas que tenían una personalidad previa más flexible y con poca tendencia a la rutina,  habían  presentado menores dificultades para la reinserción social o de pareja a la vez que poseían mayor tolerancia a la frustración y capacidad de recrear situaciones que le permitían encontrar conductas alternativas de satisfacción sexual.

Otro dato relevante fue la información y asesoramiento sexual durante el período de rehabilitación, encontrándose las relaciones más placenteras en las personas que habían recibido orientación en cuanto a los daños y afecciones que la discapacidad iba a presentar en sus futuras vidas sexuales  y dentro de éstos los que habían recibido información solicitándola por motivaciones personales, habían podido elaborar aún más las dificultades que se le presentaron.

Purthomme ya  en el año 1965 al señalar la necesidad de diferenciar entre conducta sexual y reproductiva, proponía el concepto de paraorgasmo, llamado luego por otros orgasmo fantasma u orgasmo extragenital, basados en la observación de placer a través de la estimulación de zonas corporales no afectadas por la lesión y por ende sintientes. Este tipo de orgasmo es descripto como sensaciones periféricas intensas semejantes al orgasmo genital. El aumento de la vía sensitiva estaría facilitada por esta capacidad del cuerpo de tomar el camino interrumpido o disminuido de otras vías sensoriales, al estilo de lo observado en los deprivados sensoriales.

Algunas características  observables y necesarias de conocer, en los sujetos con lesión medular son:

A-

Permanece el deseo sexual las alteraciones en el mismo son en muchos casos por baja autoestima

B-

Las relaciones sexuales pueden ser  satisfactorias, dependiendo de factores (como los señalan las investigaciones), que provienen más de áreas psicoemocionales que fisiológicas.

C-

En lesiones completas por encima de L2, estará abolida la percepción orgásmica genital, teoría que algunos autores no aceptan.

D-

Es necesario la estimulación de  la zona sensible del cuerpo

E-

Algunas lesiones se recomiendan lubricantes vaginales

F-

La estimulación refleja del clítoris, es posible en algunas lesiones (en lesiones por encima de D 10, se pueden observar espasmos bruscos o signos de disrreflexia al igual que en la eyaculación del varón)

G-

La estimulación refleja del clítoris, es posible en algunas lesiones (en lesiones por encima de D 10, se pueden observar espasmos bruscos o signos de disrreflexia al igual que en la eyaculación del varón

H-